Leyendas para recordar

Aquí pondré unas historias realmente muy bonitas, aunque otras no tanto, pero que merecen la pena leer. ^^ Al menos eso pienso yo. Espero que les guste mucho ^^

Hielo y Nieve;
Erase una vez una vez, un hijo de un señor feudal, llamado Heliot y la hija de unos campesinos llamada Fridart. El destino los presentó y pronto se enamoraron perdidamente el uno del otro, pero nadie aceptaba una relación entre personas de distinto nivel social. Ajenos a estos comentarios la joven pareja vivió feliz, mas nada dura eternamente. La guerra estalló y Heliot se vio obligado a ir a la batalla. Heliot, antes de partir, hizo la promesa de que regresaría lo antes posible, a cambio, Fridart le entregó una espada para defenderse del enemigo. Fridart rezó cada día y cada noche para que su amado volviera sano y salvo a sus brazos. Desgraciadamente los rezos de la joven fueron en vano, pues Heliot cayó en combate por una flecha enemiga, mientras defendía el último pedazo de Tierra, el lugar donde ella le esperaba. Fridart, al enterarse de esto corrió a la Iglesia a rezar una vez más;
-Por favor, sacrifica el tiempo de vida que me quede y cédeselo a mí amado.
Dios, enternecido por el amor de la joven, concedió su deseo. Heliot volvió de entre los muertos, el charco de sangre donde se hallaba se convirtió en un mar de rosas. Entonces, cuando Heliot regresó a palacio y se enteró del sacrificio de su amada fue él el que le rogó a Dios;
-Perdona la vida de mí amada, te lo ruego. Si me entregó su luz para salvarme, se la devuelvo. Un mundo sin mí amada no es mí mundo. El tiempo que se me ha entregado devuélvaselo a ella.
Dios, conmovido por el amor de la pareja, decidió unir sus almas el tiempo de vida que les quedaba fue entregado al pueblo donde vivían. A la joven pareja, les regaló la vida eterna, para que puedan disfrutar de su tiempo juntos.

Ésta es sólo una versión de la historia real. Aquí os pondré lo que realmente ocurrió.

Hielo y Oscuridad;
Hace mucho tiempo, en un pueblecito muy pequeño, vivían, entre muchos, tres niños en concreto. Se llamaban Heliot, Kail y la pequeña Fridart, eran tres amigos inseparables. El tiempo pasó y los tres amigos crecieron. Heliot y Fridart se enamoraron y sin darse cuenta, el destino los unió para siempre.
-¿Estaremos juntos para siempre, Heliot?
-Sí, te lo prometo, Fridart.
Al estallar la guerra, Fridart le cedió a Heliot una espada que fuera su amuleto. La mañana que partió a la batalla, Heliot, creyendo en su fiel amigo de la infancia, le pidió un último favor a Kail antes de partir;
-Intentaré regresar lo antes posible, Kail. Hasta entonces, ¿podrías cuidar a Fridart en mí ausencia?
-No lo dudes, Heliot. Estará a salvo conmigo. Puedes partir tranquilo.
Con estas palabras de supuesta bondad, Heliot finalmente partió a defender el reino. Pero para Kail, Fridart se había convertido en una obsesión que le llevaría a traicionar a su mejor amigo. Kail, acudió al lugar conocido como El Guardián del Tiempo donde se encontraba una escultura llamada La Aguja de la Eternidad para formular su pérfido deseo;
-Sé... Sé que lo que pido no es digno como amigo... Pero...-Su voz se tornó diabólica ante las últimas palabras que pronunció- Te pido que detengas el tiempo de Heliot, que no vuelva al lado de Fridart. No pienso entregarle a Fridart. Si Heliot muere en combate, Fridart podría ser mía.
Una flecha acabó con la vida de Heliot, una flecha con la extraña forma de una aguja de reloj. A Fridart le llegó la triste noticia de la muerte de Heliot y acudió a la Aguja de la Eternidad para pedirle un deseo;
-Sacrifica el tiempo que tengo de vida-Pidió con lágrimas en los ojos- Concedeselo a mí amado. Concedele la vida que se le arrebató.
Kail no había contemplado la posibilidad de que la joven se arrebatara la vida a costa de la de su amado. Cuando Heliot regresaba a su aldea, después de resucitar de entre los muertos, halló la fría y triste tumba que poseía grabado en la lápida el hermoso nombre de la persona que amaba.
-Si su luz se me ha concedido para seguir viviendo, no quiero vivir si significa que mí amada no estará conmigo...
Heliot se atravesó el pecho con la espada de Fridart que le había regalado antes de partir. El joven calló junto a la Aguja de la Eternidad y la espada de Fridart emitió una extraña luz.
Después de aquello Kail, fue castigado por el mismo Dios a pasar sus días reviviendo esa trágica escena. En castigo a su pecado revivió con gran arrepentimiento hasta que decidió escribir ésta historia para demostrarlo. Dios, comprendió que ya había sufrido suficiente y dejó que el peso que Kail llevaba a la espalda se le quitara del único modo existente... Kail perdió la vida al terminar de escribir sus últimas palabras...

^_^ Je, je, je